Construcción · 7 min de lectura
Estructuras de hormigón: patologías comunes y cómo se reparan
Fisuras que importan y fisuras que no, qué es la carbonatación y la aluminosis, y cómo se refuerza una estructura sin desalojar el edificio.
Por el equipo de Andalucía Reformas ·

¿Qué fisuras son preocupantes y cuáles no?
Preocupan las fisuras diagonales o en aspa, las que crecen con el tiempo y las acompañadas de puertas que descuadran; las fisuras finas y estables en tabiques suelen ser retracción sin riesgo.
Un truco casero para monitorizar: un testigo de yeso fechado sobre la fisura. Si rompe en semanas, la fisura está viva y toca llamar a un técnico.
¿Qué son la carbonatación y la aluminosis?
Dos degradaciones del hormigón: la carbonatación deja de proteger la armadura y esta se oxida; la aluminosis (cemento aluminoso, edificios de 1950–70) pierde resistencia el propio hormigón.
Ambas se confirman con ensayos de laboratorio sobre calas. La reparación tipo: sanear el hormigón afectado, pasivar armaduras, reponer con mortero estructural y, si el cálculo lo pide, reforzar. El detalle de sistemas está en nuestra página de estructuras de hormigón.
¿Se puede reforzar sin desalojar el edificio?
En la gran mayoría de los casos sí: los refuerzos se ejecutan por fases, con apuntalamiento local y los vecinos en sus viviendas.
La obra se organiza por crujías y plantas; solo intervenciones muy severas exigen desalojo parcial temporal. Tras el refuerzo, emitimos certificado final y la estructura queda cubierta por la garantía decenal de la LOE. Si el problema nace del terreno, se ataca por la cimentación (recalces).
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